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La Coctelera

arturo alcalde justiniani http www jornada unam mx 2007 05

Arturo Alcalde Justiniani

http://www.jornada.unam.mx/2007/05/12/index.php?section=opinion&article=018a1pol&ad_type=text_image&ref=http://www.jornada.unam.mx/2007/05/12/index.php&cc=30&flash=8&u_h=768&u_w=1024&u_ah=738&u_aw=1024&u_cd=32&u_tz=120&u_his=10&u_java=true

articulo opinativa: version electronica del periodico la jornada

telecomunicaciones

sabado 12 de mayo

Ley Televisa, tiempo de rectificar

Hoy se confirman los argumentos esgrimidos hace poco más de un año en contra de la reforma que modificó las leyes federales de Radio y Televisión y de Telecomunicaciones, conocida popularmente como ley Televisa, cuando el Congreso de la Unión, en una de sus peores decisiones, se sometió abiertamente al interés de las grandes televisoras, sacrificando el futuro del país.
Todavía tenemos presentes los pronunciamientos de numerosas instituciones públicas y privadas, incluyendo universidades y miembros de la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas, destacados académicos, asociaciones profesionales especializadas, de las comisiones nacionales de Competencia y de Desarrollo de los Pueblos Indígenas, de prestigiados periodistas e intelectuales del país; todos ellos advirtiendo al Congreso de la Unión que del futuro de los medios de comunicación dependía en buena medida la salud, la educación, la calidad de nuestra democracia y el desarrollo sustentable del país. También recordamos las valientes renuncias de tres miembros de la Comisión Federal de Telecomunicaciones que claramente advertían que la ley introducía un carácter discriminatorio en el otorgamiento de las concesiones.
No olvidemos la negra jornada de aprobación de la ley Televisa. La votación unánime en la Cámara de Diputados emitida en unos cuantos minutos, y más tarde, dividida en la Cámara de Senadores; así se concretó un acto de subordinación que amplió la enorme distancia que existe entre la población y sus representantes populares. Fue obvio que se sometían a la consigna de los consorcios televisivos; los cabildeos y chantajes dieron resultado.
Para buena parte de la ciudadanía la cuestión era sencilla: se trataba de dilucidar si la gran fuerza de los medios de comunicación debía ponerse al servicio de sus dueños originales, que somos los mexicanos, o permitir que un reducido grupo de empresarios tomara el control de ellos con el argumento de haberlos ganado en un remate mercantil.
Ganada la primera batalla por parte de las televisoras, 47 senadores interpusieron una acción de inconstitucionalidad con argumentos impecables: la ley violaba garantías constitucionales relacionadas con los principios de igualdad, rectoría económica del Estado y uso social de los medios públicos, propiciando la concentración y lesión al interés público. Parecía una lucha imposible de ganar; es poca la confianza de la población en nuestros órganos de justicia, su imagen está más vinculada al dispendio en sus gastos, al extremo formalismo de sus decisiones y a la lentitud de sus procesos. La expectativa era menor al saber que un ministro de fama conservadora era el encargado de elaborar el proyecto de sentencia, y que se requería el voto de al menos ocho ministros de un total de 11 para dejar sin efecto real los puntos impugnados de la ley.
Hoy la noticia de que el proyecto del ministro Salvador Aguirre Anguiano, aun cuando no coincide con todos los planteamientos formulados por los querellantes, admite la inconstitucionalidad de varios de los artículos impugnados, ha sorprendido a la opinión pública, al reconocer que la ley otorga privilegios en favor de los actuales concesionarios de radio y televisión a costa de la función social de los medios.
Al mismo tiempo, el coordinador de la bancada panista en la Cámara de Senadores, Santiago Creel Miranda, ha reconocido públicamente lo que todos sabían, que los legisladores al aprobar la ley Televisa fueron objeto de presiones en el entorno de una campaña electoral en la que se disputaban ferozmente los espacios televisivos. Su confesión exhibió a quienes meses antes habían levantado el dedo sin rubor alguno, y también a quienes como recompensa fueron designados miembros de la Comisión Federal de Telecomunicaciones. El ex secretario de Gobernación, en una confesión de gran trascendencia, admitió el argumento central en el sentido de que la ley Televisa consolida un régimen de privilegios que lesiona la libre competencia y el interés público.
A partir del 21 de mayo podremos observar por el canal de televisión del Poder Judicial las discusiones en la Suprema Corte. Reconocer la argumentación de los impugnadores sería un gran triunfo republicano, que abonaría en favor de la legalidad constitucional, tan importante en estos tiempos de desencuentro. También facilitaría un nuevo proceso legislativo que acogiera las múltiples iniciativas ciudadanas generadas cinco años antes en la Cámara de Senadores, reflejadas en la propuesta presentada en diciembre de 2002 por el entonces senador Javier Corral Jurado. Más allá de formalidades, sería un paso fundamental en favor de la justicia, la equidad y el desarrollo que nuestro país requiere. Ojalá los ministros de la Corte asuman la responsabilidad de hacer preservar el interés general por encima del privado. Será una decisión que marcará en buena medida la historia de nuestro país.
La huelga de Cafetlán. Un agravio mayor al derecho de huelga, generado por la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Distrito Federal, es la declaración de inexistencia de la huelga en el pequeño, pero no por ello menos importante, centro de trabajo Cafetlán, ubicado en el centro de Tlalpan. Hacía tiempo que no se conocían resoluciones tan absurdas y lesivas a los trabajadores. La junta atrasó, como es común, sus notificaciones, dio oportunidad al patrón Oscar González Hernández de salir corriendo con los enseres de la cafetería poco después de haber sido notificado del emplazamiento a huelga, lo que generó la denuncia por parte de los trabajadores. La junta, atendiendo a la absurda petición del arrendador del local, consideró que no podía haber huelga legal puesto que los patrones se adelantaron en cerrar el centro laboral. Esta decisión es un precedente negativo para el difícil esfuerzo de los trabajadores en los pequeños centros de trabajo a favor de sus derechos. No cabe duda que en estos tiempos en todos lados se cuecen habas.

COMENTARIO:
ULTIMO COMENTARIO, ULTIMA PUBLICACION, ULTIMA OPORTUNIDAD. HACE CASI CUATRO AÑOS QUE SE INICIO LA REDACCION DE LA AHORA CONOCIDA LEY TELEVISA. YA EXISTEN CONFESIONES DE LOS IMPLICADOS. EL TEMA YA ES DE LA OPINION PUBLICA. YA SE VOTO, YA SE IMPUGNO, YA... CASI TERMINA TODO. FIN DE LA HISTORIA, FIN DE LA TELENOVELA DE LA REPUBLICA MEDIATICA. NO ES GRAN COSA SOLO ESTA EN JUEGO EL PAIS. NO QUEDAN PALABRAS, COMENTARIOS, SOLO LA DECISION DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA.

Premio de periodismo ignora Ley Televisa

http://www.etcetera.com.mx/leytelev01ne79.asp
redaccion de la revista etcetera
publicado el jueves 10 de mayo del 2007
periodismo
articulo editorial
Premio de periodismo ignora Ley Televisa



En la emisión de ayer, miércoles 9 de mayo, ninguno de los comentaristas de Tercer Grado mencionó la acción de inconstitucionalidad contra la Ley Televisa, que está por resolverse en la Suprema Corte los próximos días. En lugar de eso hablaron de los desnudos de Spencer Tunik, entre otros temas.

El programa que recibió el "premio nacional de periodismo" en el rubro: "Mesa de Análisis-Debate", lleva tres semanas sin aludir, ni siquiera en las previsiones de "agenda" que cada comunicador hace sobre los temas relevantes para los próximos días, a los trabajos de la Corte, a pesar de la trascendencia que tendrá la acción de inconstitucionalidad para el país y para la propia empresa Televisa.

COMENTARIO:

Esto parece mas riña entre periodistas. "ellos ganaros por que es su programa"; "es una farza el premio de periodismo porque se premiaron a si mismos"; "es un programa malo y aburrido". En fin. lo prudente es tomar distancia para ser obetivos:

tercer grado es el programa oficial de televisa sobre opinion politica. Nace en las elecciones de 2006 para abarcar la demanda de analisis politico que surge de las campañas de confusion. Sin embargo, por momentos parece que su momento ya paso. El critico de television, Alvaro Cueva, estara de acuerdo conmigo.Y es que en su primer momento al ver los principales periodistas discutiendo sobre la contienda politica era el auge, novedad, e incluso refrescante. Hoy ya no es así. El fin del programa es entretener mas que sucitar el debate y como tampoco es un programa pensado para discutir temas concretos ( a diferencia de otros programas de la barra de opinion sea de azteca o televisa) sino de topicos periodisticos, no aporta mucha informacion. En sus mejores momentos se aprecia argumentos solidos, visiones sinteticas de la realidad. No obstante, ¿aun es necesario un programa de esta naturaleza cuando cada 2 semanas nace un nuevo programa de discusion y analisis?



Blogs: La Democratización del Ego

Blogs: La Democratización del Ego
Raul Trejo
medio: internet
publicado en la revista electronica razon y palabra
numero actual(N.O. 56)
http://www.razonypalabra.org.mx/aleph/2007/abril.html

Cada dos segundos es creado un nuevo blog. Al finalizar 2006 había más de 63 millones de esas bitácoras personales que registran asuntos de la más diversa y exuberante índole. Al menos la décima parte de la humanidad –algo más de 600 millones de personas– acostumbra consultar blogs, colocar comentarios en algunos de ellos e incluso elaborar los suyos propios. Se trata de un fenómeno social y comunicacional, y de esa manera cultural y político, que es imposible soslayar. En los blogs se desarrolla buena parte del debate actual –y se confirma la pobreza que lo define en muchos casos– acerca de los más variados asuntos.
Hay que acudir a Wikipedia, otra de las contradictorias maravillas de Internet, para conseguir una de las definiciones más precisas de esos espacios: “Un blog es un sitio en la Red cuyas entradas están hechas en estilo de diario y desplegadas en orden cronológico inverso”. De allí viene su nombre inicial: web-log, es decir bitácora en la Red.
No hay acuerdo acerca de cuándo exactamente aparecieron los weblogs pero fueron bautizados a fines de 1997, cuando comenzaba a extenderse la creación de sitios organizados a la manera de diarios abiertos. El surgimiento, más tarde, de programas de edición que facilitan la creación de blogs y la gratuidad de ese servicio contribuyeron definitivamente a su expansión ya avanzado el nuevo milenio.
De 1 a 60 millones en 3 años
A comienzos de 2003 no había más de 100 mil blogs, pero eran más de un millón a fines de ese año. En la primavera de 2004 crecieron a 2 millones. Un año después eran 10 millones. A fines de 2005 había más de 22 millones de blogs. Y en el transcurso de 2006 surgieron otros 41 millones para llegar a los mencionados 63, siempre de acuerdo con los informes de Technorati.com.

Hay estimaciones más cautas. A fines de 2006 la empresa Blogpulse estimaba que no había más de 40 millones de blogs en todo el mundo. Sin embargo consideraba que cada día aparecían alrededor de 44 mil –es decir, más de 30 cada minuto–. Hay que precisar que muchos blogs dejan de ser nutridos con nuevas entradas y desaparecen pronto: cerca del 35% tienen una vigencia de solamente tres meses.
Cualquiera con acceso a una computadora, conexión a Internet y algunos minutos disponibles puede crear un blog. Y a casi nadie le hacen falta asuntos sobre los cuales considere que tiene algo que decir. El periodista de asuntos tecnológicos Dan Burstein considera que la propagación de blogs manifiesta la inherente necesidad de expresión de la gente: “Nuestro DNA cultural y biológico nos lleva a querer articular una idea o una vision y a ‘publicarla’ y, por lo tanto, a reclamar la propiedad y el crédito sobre ella”. No sabemos si el anhelo por la expresión pública está impreso en nuestro código genético pero en todo caso, siguiendo al mismo autor, pareciera cierto que cada vez más individuos en el mundo, quizá porque ahora tienen la posibilidad de hacerlo y antes no, quieren “interactuar, comentar, conversar, comunicarse, reaccionar, responder, elaborar, ironizar, informar, clarificar, discutir, criticar, y todo ello con otros miembros de nuestra tribu más allá de las fronteras de tiempo y espacio”.
Para todo eso sirven los blogs. Su carácter de diarios abiertos ha propiciado que la mayoría estén dedicados a relatar vicisitudes y cavilaciones personales de quienes los ponen en línea. Se necesita cierto desparpajo, pero sobre todo un intenso afán expresivo, para emplazar en esa colección infinita de ventanas abiertas que es Internet la narración de asuntos personalísimos (amistades, inquietudes, contrariedades, anhelos, sueños, etcétera) que dan a conocer millones de blogueros, sobre todo jóvenes, que pueblan la Red con sus diarios íntimos. El espacio público del que es parte Internet se colma de temas privados en virtud de ese desnudamiento emocional –y de repente también corporal– que practican los autores de tales diarios abiertos. La blogósfera, dice el venezolano Sebastián Delmont, “no es más que la democratización del ego”.
Lugares para escribir y leer
Los blogs –con más intensidad que la que antes han tenido el correo electrónico y los chats– han permitido, y/o propiciado, una contemporánea reivindicación de la escritura. Dígase lo que se diga, los sesenta y tantos millones de autores de blogs lo hacen fundamentalmente por escrito. Y los consumidores de tales espacios, que son al menos 10 veces más, tienen que enterarse de sus contenidos practicando esa vieja y noble rutina, cuya desaparición algunos con apremio demasiado tremendista se han anticipado a dictaminar y que es, como rezaba aquel memorable texto de secundaria, el galano arte de leer.

No sabemos en qué medida, pero seguramente no es poca, muchos jóvenes de ahora ejercitan lectura y escritura gracias a sus travesías de blog en blog. Tal vez los que hay allí no son los contenidos más edificantes ni más necesarios y seguramente no es en ellos donde mejor se pueden aprender los rudimentos que permiten aprobar las asignaturas escolares. Quizá con frecuencia los blogs no enseñen nada excepto trivialidades que a sus autores les parecen dignas de ser compartidas. Pero las impresiones que tienen de la cultura y los espectáculos, de los asuntos públicos, las relaciones personales, los gustos y las emociones –de la vida, en fin–, millones de jóvenes las obtienen, comparten o confirman en el universo de los blogs. Estas bitácoras además convocan a la interactividad ya que, por lo general, los lectores pueden dejar sus comentarios al calce de cada entrada. Los blogs en ocasiones articulan variadas redes de relaciones personales.
Apuntalados en la escritura, los blogs sin embargo son crecientemente audiovisuales. Ahora que cada teléfono celular es además cámara de fotografías, la posibilidad de registrar imágenes ha convertido a muchos blogueros en reporteros de su propia actualidad. Algunos estudiosos de las nuevas formas para la propagación de información han creído, también con apresuramiento, que el auge de los blogs anticipa la desaparición del periodismo. En realidad hay motivos de sobra para que ese oficio, y especialmente la actividad del reportero que busca y propaga temas de interés público, se mantengan con la centralidad que han adquirido en la sociedad contemporánea. Pero los medios convencionales experimentarán el creciente contraste que significará la existencia de cada vez más sitios en Internet, especialmente organizados a la manera de blogs, en donde se evalúa y discute su desempeño.

Idealización e ignorancia
A la abundancia de fotografías que acompañan o definen las “entradas” en los blogs se ha añadido la posibilidad de colocar videos o, mejor dicho, ligas a los reservorios más sobresalientes en donde se conservan y exponen materiales de esa índole como el importantísimo YouTube.com –cuyo efervescente éxito habrá que comentar con detenimiento–. Los blogs también han sido espacios abiertos a la propagación de archivos de audio. Hay quienes graban clips con la versión sonora de sus bitácoras personales para que los visitantes de sus blogs puedan bajarlas al IPod y escucharlas en cualquier lugar.

La imagen y el audio le han añadido a los blogs una mayor capacidad de registro y, así, de exhibición, chocarrería, sarcasmo, escrutinio, denuncia o testimonio, según sea el caso. Tales recursos, el crecimiento vertiginoso que han tenido especialmente en los dos años recientes y la ubicuidad de sus contenidos que pueden ser consultados pero además hallados con facilidad en los principales motores de búsqueda de la Red, hacen de los blogs territorios de publicación e intercambio tan versátiles como paradójicos. Frente a ellos, como ocurre con todo nuevo recurso tecnológico, suelen contraponerse las actitudes de quienes idealizan sus posibilidades (la blogósfera, dicen sus lugareños más devotos, está llamada a desplazar a otras formas de comunicación) con las de aquellos que, al no entenderlos, prefieren ignorar a los blogs.
Los blogs no reemplazan a los medios convencionales pero en ocasiones les imponen un contexto crítico que resulta insoslayable. En algunos de los episodios más conocidos en su aun breve historia varias de estas bitácoras abiertas han ocasionado auténticos cismas mediáticos y políticos como cuando, en 2004, las informaciones difundidas en un blog de talante conservador desmintieron las acusaciones que Dan Rather, conductor de noticias de la cadena CBS, había presentado contra el presidente George W. Bush acerca de la manera como había evadido cumplir con el servicio militar. En la guerra contra Irak tanto la BBC británica como la CNN ordenaron a sus periodistas que dejasen de escribir blogs desde el frente de batalla porque allí difundían informaciones y opiniones que contradecían los lineamientos de la censura militar. En esa misma guerra, las fotografías que permitieron documentar los abusos criminales del ejército estadounidense en la prisión de Abu Ghraib fueron inicialmente conocidas en blogs a donde algunos soldados enviaron tales imágenes para ufanarse de ellas. Más recientemente, después de las elecciones que se realizaron a comienzos de noviembre de 2006 el ex presidente George Bush, padre del actual mandatario estadounidense, atribuyó el resultado de esos comicios al clima de confrontación “que ahora probablemente es algo peor debido a los medios electrónicos y a los bloggers y a ese tipo de cosas”.
Ante episodios drásticos como los atentados de septiembre 11 de 2001, el Tsunami de diciembre de 2006 y, por otra parte, las elecciones estadounidenses y mexicanas, entre muchos otros momentos, han surgido millares de blogs que a veces son vehículo de servicio y, en ocasiones, simplemente instrumentos de catarsis de quienes presencian tales acontecimientos.
Jóvenes, la mayoría
Esa oportunidad y profusión no significan, necesariamente, que tales blogs alcancen influencia política o cultural. Cuando se ocupan de temas políticos esas bitácoras, igual que otros sitios en la Red, suelen interesar fundamentalmente a quienes comparten las posiciones que allí se manifiestan o a aquellos que, teniendo opiniones distintas, no están dispuestos a modificarlas. Como instrumentos de propaganda política los blogs son más útiles para reforzar creencias y convicciones que como espacios de auténtico intercambio.

Aun así, los blogs más visitados son aquellos que se ocupan de asuntos de actualidad –especialmente política y espectáculos– y se encuentran determinados por la agenda mediática estadounidense. El 24 de noviembre pasado, por ejemplo, los 10 nombres más mencionados en blogs, de acuerdo con BlogPulse.com eran los personajes de película Harry Potter y James Bond, el actor Daniel Craig, el presidente Bush, la cantante Britney Spears, el asesinado investigador ruso Alexander Litvinenko, el comediante Michael Richards, el cantante Michael Jackson, el cantante Justin Timberlake y el actor Brad Pitt.
Los blogs más visitados suelen ser obra de especialistas y/o de empresas mediáticas. Pero la mayoría de los blogs son propiedad de jóvenes. Una indagación realizada en 2005 en dos sitios que hospedan blogs –Spaces de la empresa Microsoft y Blogspot que es el más importante anfitrión de blogs– encontró que la edad promedio de los usuarios era de 22 años en el primero de ellos y de 29.2 años en el otro. La edad promedio de los usuarios mexicanos era de 20.6 y 25.1 años respectivamente.
¿Qué buscan los jóvenes cuando hacen blogs? Estas son tres respuestas pescadas en la Red.
Sherry, de 22 años, que ahora vive en Puerto Rico y mantiene el blog “DollyHouse” considera: “Un blog es una page donde puedes escribir todo lo que quieras, exponer tus ideas y todo eso…y esperar respuesta y opiniones a cambio! Creo q es una buena forma de liberar el stress... así quien no tenga un blog… ¡haga uno!”.

Don Chucho, un joven zacatecano de 24 años, opina en el blog “Teletransportador”: “Un blog es el sacerdote en el confesionario, escribo para confesarme o simplemente para divagar (como muchas señoras lo hacen en la iglesia) y leo blogs para no sentirme el único y peor pecador de la tierra”.
MillyKash, visitante del blog “Theerror” explica: “para mi un blog es un espejo de nosotros mismos disponible a los ojos y boca del mundo entero”.

COMENTARIO:
Los blogs callan a quienes empezaban a tener visiones apocalipticas sobre internet y su superficialidad. Son (y claro que sin temor a no ser humilde) este espacio es ejemplo de ello. Algo tan nuevo no merece una sola opinion sino muchas. las palabras me sobrarian ante el grito del silencio que pide que otros opinen de los blog (otros blogeros).

Medios, un ´ring´ en blanco y negro

ALBERTO MORALES
El Universal
Domingo 22 de abril de 2007

version electronica del periodico el universal: http://www.eluniversal.com.mx/nacion/150314.html

columna
Poco influyen en la población, que ya tiene definida una postura, aseguran especialistas. Los ciudadanos no han sido invitados a un debate reflexivo y son simples espectadores. Hay rasgos de miedo en algunos mensajes, alertanLas campañas mediáticas a favor o en contra de la despenalización del aborto en la capital del país poco han influido en la ciudadanía, pues ésta ya tiene una postura definida, coinciden mercadólogos y especialistas en medios de comunicación. Roy Campos, director de Consulta Mitofsky, empresa dedicada a los estudios de opinión, comenta que el país, según uno de sus sondeos, está dividido en zonas por el tema aborto. En los estados del norte, su población está más a favor de la iniciativa. Mientras que en el sur, la gente muestra una opinión más conservadora; y en el centro, principalmente el Distrito Federal, hay una mayoría que está a favor, pero en zonas como la del Bajío la propuesta no es apoyada, comenta. A raíz de la iniciativa para modificar del Código Penal para despenalizar el aborto durante las primeras 12 semanas de gestación en esta capital, grupos antiabortistas como la organización denmechance.org han lanzado una intensa campaña de spots en televisión, radio, internet, prensa y espectaculares, para detener la iniciativa. Incluso en un anuncio televisivo, aparece el comediante Roberto Gómez Bolaños Chespirito en favor de la defensa de la vida. En tanto, los diputados locales de PRD, PRI, PT y Convergencia lanzaron una contracampaña donde "Paulina" -una joven bajacaliforniana que fue violada a los 13 años y a quien no se le permitió interrumpir su embarazo- exige a cuadro dar la libertad a las mujeres para decidir. En los días previos a la discusión de la iniciativa en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), organizaciones contra la interrupción del embarazo y pro aborto publicaron planas completas en diarios capitalinos y de circulación nacional expresando sus posiciones. Para el profesor-investigador y coordinador del posgrado en Comunicación de la Universidad Iberoamericana Manuel Alejandro Guerrero, los medios han servidor como ring, donde los grupos sociales están dirimiendo sus diferencias. Empero, critica, la televisión, radio y prensa sólo han reflejado dos posiciones, color blanco y negro, es decir, a favor o en contra. "El debate es muy maniqueo, pues no reflejan lo que la sociedad opina. Los medios están difundiendo las voces de los actores que gritan más fuerte y que en el espacio público gozan de lugares privilegiados para transmitir sus puntos de vista. "Por un lado, tenemos a los partidos y al gobierno del Distrito Federal, y por el otro, a la Iglesia y los grupos contra el aborto", explica. Marco Levario Turcott, director de Etcétera, revista especializada en el análisis de medios de comunicación, refiere que los llamados mass media han cumplido como espacio de difusión de hechos, pero también han participado como "protagonistas" en el debate sobre la interrupción del embarazo. Lamenta que persista una "visión maniquea" a favor o en contra de la propuesta que se discute en la Asamblea Legislativa, pues argumenta que eso representa una enorme audiencia para los medios, mientras que los ciudadanos no se han visto favorecidos con un debate mesurado, propositivo y de fondo. "En el tema del aborto los ciudadanos pasaron a ser simples espectadores y no han sido invitados, mediante el periodismo, a un debate reflexivo, por ello vemos una polarización extrema", apunta. Campañas del miedo Guerrero y Campos coinciden en señalar que tanto los grupos a favor y los que están en contra han utilizado, en alguna medida, "campañas negras o de miedo", para tratar de persuadir a la ciudadanía. Manuel Alejandro Guerrero asegura que hay rasgos de miedo, en algunos anuncios espectaculares con fondo negro y que se lee en letras blancas intensas "A un hijo se le defiende con la vida". "Visualmente son muy agresivos, pero sí su intención es meter miedo, están destinadas a fracasar, pues en el caso del aborto, la decisión es personal o familiar, así que los efectos mediáticos son menores", agrega. Y precisa: "No es lo mismo que metan miedo sobre algún personaje que va a tomar decisiones sobre el erario público o sobre la vida política del país, que metan miedo sobre lo que me va a pasar si hago o no hago tal cosa. Aquí hay un límite y esta es una situación que recae en el ámbito de la vida privada". Para Roy Campos, los dos grupos han utilizado una estrategia similar a la de una campaña política por un cargo de elección para tratar de influenciar a la ciudadanía. Dice que los que están en contra de la despenalización llaman al aborto "asesinato de niños", para tratar de generar sentimientos en las personas, y los que promueven la iniciativa advierten que "todos los días mujeres mueren por practicarse abortos ilegales". A diferencia de una campaña política cuando se busca convencer a un grupo de ciudadanos indecisos, sobre la interrupción del embarazo, la gente tiene ya una posición definida, y cuando escuchan los mensajes simplemente refuerzan sus creencias, afirma. Marco Levario subraya que los actores políticos utilizan a los medios como un ring y los únicos beneficiados son los propios medios, que incrementan sus audiencias y sus ganancias económicas. Advierte también que en la actual coyuntura política se avecinan más debates que causarán polarización en la sociedad, como la participación de la iniciativa privada en la producción de hidrocarburos o la discusión de la eutanasia en el Senado de la República. "Ya tenemos este antecedente, y los medios de comunicación no han hecho esfuerzos por privilegiar la reflexión y el análisis, porque eso no les genera público", acota. COMENTARIO
Aaah medios. Recuerdo los viejos mitos de como Hitler llego al poder por medio de la radio, cuando en realidad quienes mas votaron por el fueron los campesinos, carentes del medio de la radio. Hoy a diferencia de tales dias (que son recientes considerando que todavia muchos creen en los MASSmitos), losMASS MEDIAse ha rebajado a las peleas de vecindario. Ya no es convencer sino afirmar la opinion. ¿Eso es malo?, no lo se, pero mas que el uso planeado de la publicidad, son las consecuencias, los efectos no previstos quienes pueden llegar a causar dolores de cabeza y sí no, bueno, basta preguntarse que consecuencias tiene explotar de manera deliberada los sentimientos mas profundos ( o bajos) en asuntos delicados. La polarizacion es la palabra de moda en estos momentos (como lo fue demagogia hace unos 10 meses), reducir los efectos a la "polarizacion" es minizar el daño, es mas, "polarizacion" es casi un eufemismo para no decirdescomposicion de la convivencia social. No es que quiera limitar el ejercicio dela libertad de expresion a algunas cuantas moralinas, pero es curiosocomo esto es reflejo dela educacion de la produccion de mensajes.

Detras la noticia ricardo rocha 03 mayo 2007 cine

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha
03 de mayo de 2007
cine
version electronica del periodico el universal:http://www.eluniversal.com.mx/columnas/65017.html


‘El violín’ y los soldados

Usted necesariamente tendrá que verla o por lo menos oirá hablar de ella: El violín es la película 100% mexicana más impactante de todos los tiempos y también la más premiada a nivel mundial en toda la historia del cine mexicano. Es también un compendio brutal y conmovedor de ese otro México marginado, injusto y con frecuencia violento que pervive en gran parte del territorio nacional. El violín no le da concesiones a nadie: ahí están las operaciones militares de arrasamiento y quema de casas y pueblos; la bestial violación de una indígena por vía anal —¿le dice algo?— con gritos tan desgarradores que se quedarán para siempre en la memoria; la ejecución en caliente de quienes se niegan a delatar a sus compañeros y el aplastamiento de los derechos humanos con las armas. En contraste, la película humaniza un tanto a los soldados al mostrar a alguno compasivo por el hambre indígena y a su capitán tan despiadado como fascinado por la música. El violín cuenta la historia de don Plutarco, viejo violinista pueblerino de oficio, con un hijo guerrillero en cualquier parte de este país. Así que la acción podría transcurrir en Guerrero, Oaxaca, Chiapas, igual que en La Huasteca o en Veracruz. Las mismas condiciones de miseria infrahumana que de explotación inclemente y sometimiento insultante. Por eso es un relato sin lugar ni tiempo. Pero absolutamente realista. En un blanco y negro tan documental que parece arrancar sus escenas a la verdad histórica. Como el carguero de redilas que hace de camión de pasajeros y que hasta en los tumbos por las veredas me recuerda dolorosamente aquel que llevaba a los 17 campesinos masacrados en el vado de Aguas Blancas. Por eso es probable que El violín no sea una película “reveladora”, como reza el lugar común para llamar la atención sobre los filmes de estreno. Porque posiblemente la mayor parte de lo que ahí se ve o se dice ya lo sabíamos, lo imaginábamos o lo suponíamos. Sin embargo, la clave no es el qué sino el cómo. Y es en este punto, donde esta modesta producción cinematográfica alcanza alturas de obra de arte. Aprieta el corazón y no lo suelta. Apela a la razón sin darnos tregua. Su debutante director Francisco Vargas y su entrañable protagonista don Ángel Tavira logran una comunión extraordinaria entre sí y una complicidad permanente con un tercero que somos nosotros sus espectadores. El violín llega además en un momento crucial del debate sobre las fortalezas y debilidades de una institución como el Ejército que los viejos situaban junto al presidente y a la Virgen de Guadalupe como intocables deidades sagradas. Y es que tan sólo en los meses recientes, dos son los negros episodios que cuestionan severamente a la soldadesca de este país: la violación ejercida por militares en Castaños, Coahuila, y el horrendo caso de Ernestina Ascencio en Zongolica, Veracruz. En el primero, que por cierto motivó el merecido Premio Nacional de Periodismo a Soledad Jarquín, 13 bailarinas y sexoservidoras de la zona de tolerancia fueron violadas y golpeadas en julio de 2006 por una veintena de soldados de la Sexta Zona Militar de Múzquiz en un episodio en el que aún no se hace justicia y que fue denunciado en su momento por monseñor Raúl Vera López, obispo de Saltillo. El de Ernestina Ascencio es caso aparte. Una denuncia documentada de violación tumultuaria de soldados sobre la que se descubren y hacen públicas evidencias no sólo de la Procuraduría veracruzana, sino hasta de la propia Secretaría de la Defensa Nacional que en su comunicado de prensa 019 del 6 de marzo de 2007 admitía: “Peritos especialistas llevan a cabo el dictamen pericial en materia forense, consistente en comparar el líquido seminal recogido del cuerpo de la hoy occisa con muestras de sangre que se tomen del personal militar”. Bastó sin embargo un comentario del presidente Calderón de que Ernestina había muerto de gastritis para que todo diera un giro de 180 grados. Y que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos rabiara como nunca, no para defenderlos sino para exonerar al sospechoso principal: el Ejército mexicano. Hoy, hasta la Procuraduría de Justicia de Veracruz se contagió de gastritis. Y sólo El violín nos hace justicia. ddn_rocha@hotmail.com
COMENTARIO
Que magnifica publicidad. Antes de enterarme de la seudo polemica que causa la pelicula, pense que la pelicula parasaria a formar parte del museo de mitos urbanos de buenas peliculas mexicanas (como el Mago, o Drama-Mex). Ahora me doy cuenta que no. El personal de la revista 24 X segundo ha hecho toda una campaña para que esta pelicula tenga la oportunidad de la duda. !Vaya¡, les gano la polemica (literalmente), o viendo el asunto con ojos de desconfianza, son unas eminencias de la publicidad y crearon esta campaña. En fin, esto puede verse desde diferentes puntos de vista
1.- La fuerza del impacto deun mensaje (sea de pelicula, programa de television, cualquier tipo de nota periodistica) no depende tanto de su publicidad o propaganda sino de
a) el contexto que se desarrolla
b) el mensaje mismo

2.-El gran publico mexicano jamas desperdiciaria su dinero en la oportunidad de ver una pelicula multipremiada a nivel mundial (y sin vituperio como fue el caso de babel), pero le encanta gastar su dinero en el sadico deseo de ser participe del drama de lo obseno: Es como llevar al cine los chismes de contodo.
3.- Mientras la gastritis mata, el violin gana (y no me refiero al que le dieron los militares a doña ernestina)

Articulo fernanda solorsano cine version electronica la

articulo
fernanda solorsano
cine
version electronica de la revista letras libres: http://www.letraslibres.com/index.php?art=11996
publicacion en:
ABRIL DE 2007

El lugar del espectador. ¿Para quién es el cine mexicano reciente?

por Fernanda Solórzano

El cine mexicano arrastra históricamente algunos serios problemas de verosimilitud. Fernanda Solórzano, crítica habitual de estas páginas, estudia en una apretada síntesis algunos de ellos y su contraste con culturas fílmicas más eficaces, como la estadounidense.

Nadie masculla la palabra “mascullar”. Definida por la Real Academia Española como “hablar entre dientes, o pronunciar mal las palabras, hasta el punto de que con dificultad puedan entenderse” es casi lo opuesto a una onomatopeya: un verbo pulcro que define una pronunciación sucia, y que se acomoda mejor en la página de una mala novela o de una traducción que en el habla de un tipo ordinario, con tendencia, digamos, a mascullar.

Marlon Brando decía que los críticos lo destrozaban cada vez que mascullaba sus líneas. Mumble, decía él, quien de haber hablado español nunca habría dicho “mascullar”. Brando saltó a la fama interpretando al arquetipo del personaje ordinario, el burdo Stanley Kowalski en Un tranvía llamado deseo. Veintidós años después, Robert Evans, el productor de El padrino, decía con ironía y furia que había que subtitular los diálogos de Vito Corleone. Su mumbling era el recurso que construía al personaje. Había establecido un nuevo estilo de actuación.

En apenas unas páginas de su autobiografía Canciones que mi madre me enseñó, uno de los actores fetiche del cine estadounidense describe cómo, a mediados de los años cincuenta, el convoy de la actuación cinematográfica se desvió de la carretera firme y pavimentada sobre la que había transitado hasta entonces, hacia el camino de terracería –polvoriento, disparejo y sucio– que ha sido la marca del cine independiente de ese país, pero que incluso los grandes estudios han tomado como el atajo más rápido hacia el interés del espectador. En los años anteriores a la fundación del Actor’s Studio en 1947, y de la penetración de la técnica rusa en la escuela estadounidense, los actores decían sus diálogos como lo haría un concursante de oratoria, sin muletillas ni palabras barridas, y sin dudar un instante de las palabras que habrían de decir en medio de una retahíla de insultos o de una confesión de amor. Antes de Brando, actrices como May Whitty y Eleonora Duse se habían hecho famosas por comerse sílabas al momento de decir sus líneas. Como Brando, otros alumnos de Stella Adler, la alumna de Stanislavski que introdujo sus técnicas a Estados Unidos, se atrevieron a romper las reglas tácitas de la actuación acartonada. En palabras del actor, ellos fueron los desviados que decidieron reproducir el habla ordinaria, aunque eso les costara el regaño de los directores y la descalificación de la crítica. Si todos habláramos de acuerdo con la vieja escuela, concluye Brando, nadie haría una pausa para buscar una cierta palabra, ni la pregunta “¿Qué dijiste?” se habría formulado jamás.

De nada servía que los intérpretes aportaran los beneficios de una mala dicción, si los directores no comprendían el sentido de esta contribución. Si en 1969, con Easy Rider, Dennis Hopper liberó las películas de las cadenas del esteticismo técnico, fue el recién fallecido Robert Altman quien al año siguiente introdujo en M.A.S.H. el recurso de empalmar diálogos en las conversaciones de sus personajes. Los egresados del Actor’s Studio, en coyuntura con los directores del Nuevo Hollywood, insistieron en cultivar la disonancia y la imperfección. Francis F. Coppola, director de El Padrino, libraría mil batallas para defender a su amigo Marlon de las embestidas de su productor.

La mala pronunciación era la punta del iceberg. Cada balbuceo solía ser señal de correspondencia entre lenguaje, psicología y motivación emocional. La búsqueda de la palabra precisa (o el hecho de fingir que se buscaba la palabra precisa) influye en la gesticulación y el lenguaje corporal de los actores. A veces, los anula. En la vida que conocemos, pocas veces una persona piensa y verbaliza a la vez. El habla, si es espontánea, tiene baches y silencios que dejan asomar dudas; y palabras atropelladas que son síntoma de inseguridad. El habla de dicción perfecta, sintaxis irreprochable y con signos de puntuación suele ser el medio del político, el abogado y el orador: ideas preparadas por otros, pensadas para persuadir más que para expresar, y ensayadas tantas veces que han perdido su significado. También es el lenguaje del actor que reproduce los diálogos de un mal guión, limitado por un director que venera la palabra escrita por encima de la situación.

Mumble, mutter y slur, tres maneras de arrastrar la lengua que volvieron creíbles los mundos y personajes del cine estadounidense a mediados de los cincuenta, no encuentran su equivalente en la mayoría de las películas mexicanas, aún hoy. Como si la ausencia de onomatopeyas hubiera impedido el desarrollo sano del habla coloquial en pantalla, el cine mexicano arraigado en el realismo (la mayoría) descansa en la creencia de que sólo las palabras, y no la forma de enunciarlas y el aliento de una frase, son suficientes para lograr verosimilitud en la representación. El melodrama, el género más socorrido para mostrar relaciones extremas entre personajes ordinarios, ha sido el depositario de esta contradicción. Una vez que el final de la Época de Oro llevó al melodrama a prolongarse en las telenovelas, el género se degradó hasta convertirse en su propia parodia. Con excepción de los directores independientes, el cine mexicano de la segunda mitad del siglo XX –las fábulas de fresas y rebeldes, las películas de luchadores y monstruos, y los churros del lopezportillismo– tuvo en común dos cosas: su tendencia a seguir, con retraso, las corrientes extranjeras de moda, y una preocupación absurda por cumplir con las convenciones del cine, de respetar las reglas más básicas –es decir, caducas y rígidas– de la representación.

(En su falta de pretensiones artísticas y su solo interés en atraer al público, los actores del cine de ficheras tendieron un puente directo entre el habla de sus personajes y el habla de sus espectadores. No había estándares de calidad que cumplir; la guerra con los críticos siempre estuvo perdida porque éstos dialogaban con el cine de Arturo Ripstein, Felipe Cazals, Jaime Humberto Hermosillo o Jorge Fons, y antes de ellos, con el de Luis Buñuel. En la hora más oscura del cine mexicano, la actuación de los paupers, de los actores de carpa proyectados de pronto a la pantalla, emanaba un extraño resplandor de honestidad. Un resplandor sin precedentes hasta entonces y condenado a desaparecer tan sin excusa como había surgido. (Un paréntesis por considerar, en tanto actores como Isela Vega y Rafael Inclán hoy resurgen en películas que les asignan papeles dramáticos o que exigen autenticidad.)

El arranque de los años noventa trajo consigo la película que conjugaba la dignidad cinematográfica perdida en las décadas anteriores, con la dosis de vaudeville necesaria para despertar en el espectador mexicano un sentimiento de identificación. Sólo con tu pareja, dirigida por Alfonso Cuarón y escrita por su hermano Carlos, devolvió a las salas de cine a huestes de espectadores mexicanos sofisticados, o por lo menos pudientes, que antes habían sido repelidos por diez años de secuestro de las pantallas a manos de la sordidez y la indecencia, no la del cine de bajos fondos que era el sello de Ripstein y Fons (legitimado por su estatus de cine de arte), sino la indecencia de encueradas y, sus amigos, los amos del albur. Entre muchas otras cosas, la sexycomedia era repudiada por motivos de diferenciación social. Esos cómicos y ese humor eran tenidos por las clases medias como el circo de los peladitos. Del otro lado del espejo, Sólo con tu pareja tenía como protagonistas a actores imposiblemente atractivos (Claudia Ramírez y Daniel Gimémez Cacho), que vivían en departamentos de fachadas europeas (ubicuas en la colonia Roma, pero nunca antes fotografiadas así) y estaba, en fin, ajustada a un concepto larger than life de la realidad, aportación del naciente virtuosismo de Emmanuel Lubezki. Si la estética publicitaria es ahora un recurso utilizado ad nauseam, hace dieciséis años era toda una novedad. La primera comedia mexicana en referencias pero cosmopolita en espíritu, Sólo con tu pareja, fue el primer experimento logrado de absorber las aspiraciones colectivas de la sociedad, sin ponerse por encima de la tradición popular.

Más allá de haber fundado el equívoco que equipara “películas mexicanas con éxito” con “cinematografía mexicana sana”, Amores perros (2000) e Y tu mamá también (2001) fueron las dos películas de la última década que como ninguna otra crearon eco en el espectador. Mientras que Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón inscribieron sus obras en la modernidad cinematográfica (a la que por definición aspira el espectador mexicano), Guillermo Arriaga y Carlos Cuarón escribieron situaciones y diálogos diseñados para no quedarse atrapados en el papel. Ambos guiones son literarios pero sólo en aspectos obvios y deliberados. Sus autores tienen claras las fronteras que dividen la literatura del cine, y eso les ha permitido jugar con ellas al interior del guión. En Amores perros, por ejemplo, coexiste la división en capítulos con la estructura no lineal de las vanguardias literarias de principios del siglo XX. En Y tu mamá también, Cuarón no titubea en incluir largos monólogos que narran el pasado y anticipan el futuro del pasado de sus personajes, sin recurrir a una sola imagen que robe atención al texto. Nada de flashbacks o flashforwards, un recurso convencional. El resto de ambos guiones es cine en estado puro. La cámara urgente y ágil, diseños de producción y fotografía que no interfieren con las historias, y, por fin, palabras mal pronunciadas (no sólo malas palabras) cubrían a sus personajes con la pátina de lo real.

Pioneras en tantas cosas, Amores perros e Y tu mamá también han engendrado remedos en las que estos mismos elementos han perdido el equilibrio. Se trata de películas hiperconcientes de sus criterios estéticos y que, por efecto de esforzarse mucho, revelan su preocupación por serles fieles a las películas que les sirvieron de modelo, y no tanto al público con el que éstas llegaron a conectar tan bien. En ellas, se da por sentado que la inclusión de groserías palomea todos los requisitos de la caracterización coloquial. En el campo del lenguaje visual, presumen espacios “feos” con parámetros de feísmo de un catálogo de diseño interior. La cereza del pastel suele ser una fotografía hiperestilizada que homologa un ring de boxeo, el camerino de un table dance, una calle de madrugada y el interior de un coche (viejo), y que, por efecto de distancia entre el tema y cómo se trata, vuelve una película sobre jodidos un ensayo sobre la jodidez.

En las películas que aún construyen una estética chic de la miseria, cuyos personajes de clase baja hablan con la dicción de un actor profesional y que viven en cuartuchos iluminados por un haz de luna neón, se asoma todavía el temor de que el retrato de la imperfección se confunda con la imperfección en el retrato. Más que hablar entre dientes, estas películas conjugan el verbo mascullar.

En la búsqueda de respuestas que expliquen el abismo entre las cifras de asistencia a películas mexicanas y películas estadounidenses, uno podría preguntarse si el cine mexicano toma en cuenta la importancia de generar en su público las resonancias emocionales que sí, en cambio, genera Hollywood entre su mercado, y si esta comunicación no surge (o se cancela, sin remedio) en el momento definitivo en el que escuchamos a un personaje hablar.

Qué inapropiado compararse con Hollywood cuando éste, con su oferta monstruosa, es el culpable de que en nuestras salas no se exhiba cine mexicano. Hollywood es, además, el ogro que devora a nuestros mayores talentos, y es, desde el pasado 25 de febrero, el demiurgo desalmado que primero nos alborota con dieciséis nominaciones y luego nos premia (¿o castiga?) con tres Óscares, nada más.

Pero seamos aquí inapropiados y soltemos una hipótesis poco solidaria: que Hollywood no sea apabullante sólo en la oferta sino en la calidad de lo que ofrece, y que, hablando de México, el raquitismo de los fondos públicos, los incentivos fiscales tardíos, la inequidad en la distribución de los ingresos en taquilla, y la tendencia a considerar la producción de cine como un pasivo de la industria cultural no sean los únicos culpables del estado lamentable de nuestra industria de cine, hoy.

Quizá la preferencia del espectador mexicano por ver cine estadounidense tenga que ver, también, con el cine y con el espectador. Es un argumento incómodo porque saca el balón de la cancha de los sospechosos de siempre –los tecnócratas, burócratas, distribuidoras trasnacionales y sus aliados, los monopolios de exhibición–, y lo pone en la cancha de los que, se supone, sí tenemos vocación humanista (y criterio, y buen gusto, y capacidad de elegir). No hay mucho que oponer al argumento de la desventaja numérica en las salas de exhibición. La cantidad de películas mexicanas filmadas en un año puede llegar a doblar el número de las que tienen salida a salas, y, una vez en cartelera, deben probar su potencial en taquilla desde la primera semana de exhibición. A pesar de que en 2006 se rodaron 64 películas, menos de la mitad llegaron a las carteleras. Las exhibidoras, en su lógica empresarial de favorecer a un blockbuster por encima de cualquier película, son capaces de hacer esperar a una película mexicana semanas, meses y hasta un año, antes de darle fecha de exhibición.

Pero el tiempo, la experiencia, y, en el mejor de los casos, un examen de motivos, podrían darnos otras respuestas sobre por qué, en estos últimos meses, sólo se ha hablado de tres películas realizadas por mexicanos (Babel, Niños del hombre y El laberinto del fauno) y, antes de estos meses –digamos, el último año–, la oferta en cartelera de películas mexicanas apenas y dio para tema de conversación. De los veintiocho estrenos que sortearon los obstáculos de exhibición, muy pocos dejaron huella en la memoria del espectador. Seamos aquí de nuevo inapropiados y soltemos otra hipótesis poco solidaria: en México no hay industria porque no hay fondos encauzados al cine (ni una estructura que proteja el encauzamiento de esos fondos), pero también porque no hay un mínimo de películas que, por méritos propios, eche la maquinaria a andar. La sala de cine no es una ONG, ni el espectador un mecenas. Cincuenta pesos por boleto es un precio muy alto para jugarse una decepción.

México ocupa el quinto lugar en el mundo en cantidad de gente que asiste al cine, con un promedio de 165 millones de espectadores por año. De los casi ocho millones de personas que en 2006 pagaron por ver cine mexicano, más de la mitad lo hizo para ver Una película de huevos, de los hermanos Gabriel y Rodolfo Rivapalacio,la segunda cinta más taquillera en la historia del cine del país (la primera fue El crimen del padre Amaro, de Carlos Carrera,beneficiada por el remolino de morbo que levantó el grupo Pro-Vida y los lamentos de Jorge Serrano Limón). Una fábula de dibujos animados sobre un grupo de huevos de supermercado que aspira a un destino mejor –convertirse en pollitos, crecer, reproducirse–, Una película de huevos tenía un tufo a Pollitos en fuga, de los ingleses Peter Lord y Nick Park, pero jamás sería comparable en términos de ejecución. Su éxito podría explicarse sólo desde su naturaleza ambigua: era una historia simplona y aspiracional, pero con un pie bien plantado en el mundo del albur. Tremendamente atractiva para un público infantil (que no se limita a los niños, sino a la edad psicológica), lo fue también para el adulto que llevaba a su niño al cine, más en un sentido metafórico que literal. Caricaturas con resabio a carpa, Una película de huevos encarnó todas las definiciones del entretenimiento popular.

Por razones más cercanas a una buena factura, la otra película relevante del 2006 fue Un mundo maravilloso, de Luis Estrada, que ofreció una visión negra del mosaico de por sí oscuro de la política y la sociedad mexicana. Como su antecesora, La ley de Herodes, exhibida en año electoral, y precedida por el aura de aquélla como la película que puso fin a la historia de la censura política en los contenidos del cine mexicano, Un mundo maravilloso debió parte de su éxito a que apelaba a temas y conversaciones vigentes de la sociedad mexicana preelectoral. Aun así, su éxito fue relativo. La comparación entre los cuatro millones de personas que acudieron a ver Una película de huevos y los 711,000 que fueron a ver Un mundo maravilloso, deja claro que, entre retrato y retrato, México elige el que pinta huevos a la realidad del país.

El caso puede ser triste pero arroja una lección de oro, ya impartida por las dos películas mexicanas célebres que inauguraron el siglo XXI: las historias con potencial para atraer al público son las que hacen eco del entorno e identidad del espectador. Que tan sólo Una película de huevos haya doblado la cifra de recaudación de producciones mexicanas deja ver que el problema no es sólo la desproporción entre el número de películas mexicanas y extranjeras que llegan a cartelera, sino que sólo las películas mexicanas capaces de tender un puente con el mundo conocido por el mexicano real (ya sea el mundo del albur o del laberinto político) son las que, a largo plazo, tendrían la posibilidad de romper con el argumento vicioso esgrimido por el equipo de exhibidores y distribuidores (y también por algunos productores, que acaban anticipando los deseos y designios de aquéllos). Descontando Una película de huevos y Un mundo maravilloso, otras veintiséis películas mexicanas desfilaron por la cartelera comercial. Cada una, en mayor o menor medida, confirmó que el cine mexicano que copia recetas y fórmulas acaba perdiendo frente a sus modelos (el cine mexicano del pasado, o Hollywood), y que el coqueteo con el ridículo, la autoparodia o el kitsch no cuaja en una relación duradera con el espectador.

Películas como Hijas de su madre,de Busi Cortés, Los pajarracos,de Héctor Hernández y Horacio Rivera, o Bienvenido paisano,de Rafael Villaseñor Kuri, pagaron el precio de ser a la vez convencionales y ciegas a las señales del ambiente. En la primera, una directora de trayectoria larga incursionó en el costumbrismo de humor negro sin sortear los lugares comunes de un género casi agotado; en la segunda, un par de directores jóvenes apostaron sobre todo al estilo y fueron condescendientes con temas de arraigo popular; la última, ingenua y filmada con descuido, recordó al peor cine mexicano de hace casi treinta años. Las tres, por razones distintas, pusieron una distancia mortal entre el mundo que recreaban y el lugar que ese mundo y sus valores tienen en México, hoy.

Otras películas del 2006 fueron concebidas para encajar en criterios de mercado que anteceden en tiempo y espacio a cualquier guionista, actor o director: Amor xtremo, de Chava Cartas, Cansada de besar sapos,de Jorge Colón, y Sólo Dios sabe, de Carlos Bolado (cuya primera película, Bajo California: el límite del tiempo, era todo menos previsible), atrajeron a un público acostumbrado a llegar al cine, pagar boleto y nunca mirar atrás. Son las llamadas “películas para crear industria”, un eufemismo cínico y, a la larga, falso. Sólo las películas primero arriesgadas, y después memorables, son capaces de recuperar la confianza rota de un espectador.

En el limbo de las películas mexicanas que casi nadie se interesó en ver, y a la vez desbordadas de temas para disectar, Sangre, de Amat Escalante, 1973, de Antonino Isordia, y Las vueltas del citrillo, de Felipe Cazals, fueron propuestas innovadoras que exigían de su público una cuota de desconcierto y una renuncia a las formas más conocidas de retribución. A pesar de haber sido premiadas en festivales extranjeros y mexicanos, y, en el caso de Cazals, con el prestigio de un veterano, las tres fueron víctimas de la apatía colectiva. (Las vueltas del citrillo fue nominada para cuatro Arieles y ganadora de seis, pero no hubo quien se rifara el tigre de su distribución. Fue su protagonista, el actor José María Yazpik, quien decidió hacerse cargo de su –corta– exhibición.)

De vuelta a Brando y a la fábula de la industria que recuperó prestigio cuando sus directores y actores renunciaron a la costumbre de maquillar la realidad. A la vez que 2007 será recordado como el año en que México festejó su fuga de talentos, también será el año de estreno de películas más íntimas a cargo de cineastas de carrera corta (Drama/Mex, de Gerardo Naranjo), actores que debutan dirigiendo (Déficit, de Gael García Bernal) o veteranos de la publicidad abocados a realizar un proyecto personal (Malos hábitos, de Simón Bross). También de películas más ambiciosas, pero en las que debajo se escucha la voz de su director. Es el caso de Morirse en domingo, de Daniel Gruener, y de Kilómetro 31, ópera prima de Rigoberto Castañeda, que en sus primeras tres semanas de exhibición atrajo a dos millones de espectadores (un cuarto del total de espectadores del 2006).

A medio camino entre Kilómetro 31, de Castañeda, y Drama/Mex, de Gerardo Naranjo, puede avistarse una posible salida al laberinto de la producción nacional. Películas muy distintas en cuanto a linaje y ejecución, tienen en común la voluntad de sus directores de evocar ciertas herencias culturales. Kilómetro 31 actualiza una de las leyendas más populares del folclor mexicano, “La llorona”, a la vez que se alimenta de influencias contemporáneas (orientales, más que estadounidenses) para contar una historia de horror. Drama/Mex lleva en el título el nombre del género que Gerardo Naranjo actualiza y reivindica. El melodrama mexicano, espina dorsal de la Época de Oro, está presente en la película no como un guiño condescendiente, sino como un género que ha modelado la educación sentimental de un país. Honesta en sus torbellinos emocionales, y beneficiada por la voluntad de Naranjo de contar una historia sin gran parafernalia, Drama/Mex evita la fórmula, la parodia y la pretensión.

Caminando en dirección contraria al cine formulaico, grandilocuente, con un pie en cada país o empeñado en recrear las películas de la internacionalización, una camada de directores mexicanos apoyados por productores con intereses afines empiezan a apostar por historias que se cuenten sin piruetas formales, minimales pero no estériles, y liberadas de la presión de hacer cine para la posteridad. En sus películas los actores hablan mal y entre dientes: el público se ve a sí mismo en el espejo de la imperfección.

comentario:
fernanda solorzano da en el clavo con una apuntillada critica sobre el gran momento del cine en mexico, y es que como esta escrito en el numero actual de letras libres: "el cine es un poderosisimo catalizador de emociones, un vehiculo para transmitir valores, comprender indiosincrasias, trasnformar imaginarios". el cine representa la forma mas acabada de lo ludico-didactico-critico-artistico, incluso mas que el libro, pues como este ultimo, es una expresion de un "algo" poco describitible, tal como citan (y retomo) en letras libres a Don Delillo: "El cine es mas que el arte del siglo XX. Es otro rincon de la mente del siglo XX. Es el mundo visto desde adentro". El cine de mexico es una oportunidad de autoconocerse, y, porque no, construir una identidad. Sin embargo,y esta es mi interpretacion defernanda Solorzano, el cine de mexico no es para mexico.

Periodismo acceso la informacion version electronica del

periodismo/acceso a la informacion
version electronica del periodico del universal:http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/37414.html
publicado el 27 de abril
por Raúl Cremoux

La contrainformación
Raúl Cremoux
27 de abril de 2007
Sería irracional negar la indispensable tarea de los medios difusores en una democracia. La información es toral para el desarrollo de la sociedad. Hoy en día no es concebible hablar de pluralidad sin hacer referencia a la difusión de los asuntos más relevantes. Gracias a la información, el ser humano es libre, dicen pensadores relevantes. No obstante haber alcanzado este reconocimiento universal, la cadena televisora NBC internamente discutió durante horas si transmitía, cuánto y cómo el video y las fotos del asesino en el Tec de Virginia. Igualmente, no fueron pocos los medios, especialmente la televisión pública en México, que evaluaron una y otra vez cuál debería ser el ángulo difusor sobre el debate en la legislación capitalina sobre la despenalización del aborto. ¿Qué tanto se debe informar sobre masacres, legrados, secuestros, accidentes catastróficos y otras lindezas de nuestro mundo moderno? No existe consenso universal al respecto. Ni Ted Turner de la CNN, ni Berlusconi de Italia, ni Robert Murdoch de News Corporation, o Emilio Azcárraga de Televisa, como muchos otros jefes de la difusión en el mundo, jamás se han sometido ellos y sus planes al sufragio universal. La democracia les resulta ajena y distante. Ellos forman parte de las eternas discusiones en las que el bien común, la libertad y los derechos humanos llenan sus discursos y sus transmisiones, y con ello contradicen permanentemente sus dichos. En su axiología, el poder máximo es el económico, le sigue el mediático y sólo hasta después consideran al político, que significa un trámite burocrático. La televisión ha tomado el poder. Transmitir los balbuceos de un sicópata asesino atrae clientela y dinero; además, sólo además, es una nota. Bienvenido el debate serio, profundo y de amplia complejidad como es el del aborto de un nonato; pero hacer chacota de ello, vulgarizar la condición femenina hasta compararla con el supuesto libertinaje al que serán inducidas las mujeres por despenalizar el legrado, forma parte del rating sobre el que se venderán espacios acríticos y chabacanos. En los dos casos señalados -masacre y aborto-, las emisiones no explican su esencia ni su complejidad debido a una nueva máxima: basta ver para comprender. Por ello cuanto más los medios tocan un tema, más se persuaden que ese asunto es capital y merece más tiempo y recursos. Los medios difusores se autoestimulan y multiplican hasta formar una espiral que desemboca en la náusea. El concepto de información ha sufrido una mutación. Hasta hace unos años, consistía en proporcionar la descripción precisa y verificada de los hechos. También se ofrecía un conjunto de elementos contextuales para permitir comprender su significado; todo esto cambió bajo la influencia de la inmediatez de la televisión. No hay tiempo para reflexionar. El objetivo ahora es proporcionar satisfacción al televidente; no importa su capacidad de análisis, lo decisivo es que vea las cosas con sus propios ojos. Por ello se condena al silencio o a los horarios de madrugada todo aquello que carezca de imágenes. El debate sobre el aborto debe surtirse con pequeños fetos en formol y la masacre con testimonios de lágrimas por deudos y amigos de los asesinados. Informarse sin esfuerzo es una falacia a la que contribuye la tv; para conocer los acontecimientos es indispensable realizar esfuerzos de orden diverso y con ello ganar el derecho a la participación responsable.

COMENTARIO:
Los Mass Media en Mexico estan cambiando su papel referente a la politica. Aun son vigentes las criticas y denuncias respecto a la censura y el bloqueo de informacion, sin embargo ahora existe una tendencia diferente: la contrainformacion. hace 10 o 15 años la censura gubernamental era la critica mas certera a los medios, hoy recientemente esta pasa a segundo plano debido a la autocensura, que surge del temor a replesalias a los grupos armados. debido a esto y una constante de criticas mordaces al gobierno durante la administracion pasada, la mirada al gobierno como autor de represor de informacion se debilito. Por ello es muy poco frecuente encontrar notas o articulos que sean agresivos respecto al papel del gobierno. la contrainformacion, nombre de este articulo es un primer acercamiento a esta problematica, pero se queda corto. Se queda corto porque solo revisa el papel de los medios y no la ausencia del gobierno en la legislacion de estos casos. Escribe en forma muy general. Habla de democracia pero no contextualiza como esto afecta al País. Un dato interesante seria el que encontre el alguna de las mesas de analisis tan socorridas en estos dias. El acceso a la informacion, y su institucion vigilante, el IFAI, presente una extraña forma de censura: el exceso de informacion. La informacion enviada o presentada a investigadores, periodistas o ciudadanos, esta desordenada en medio de filas de toneladas de papeles innesesarios. Pero esto no se reduce al gobierno, los Medios, en particular la television (que los medios impresos tampoco se salvan), adoptan este modelo de la saturacion de la informacion. Con solo leer el articulo de alvaro cuevas sobre la barra politica en televisa, esto adquiere forma.. "no entiendo la barra de opinion de televisa" parafraseo un poco. Y no esta demas. Existe una saturacion de programas de mesas de analisis enla Programacion ya sea de canales de acceso publico o de paga. Lo ironico es que la funcion de las mesas de analisis es aportar un panorama fresco y constructivo de los acontesimientos, pero la saturacion de estos programas hace que todo sea reiterativo, creando falsos canones y en vez de contruibuir a una sociedad interesada y critica, lo unico que provoca es el artasgo. Pero los mesias comunicologos tambien tienen su parte. Piensan a partir de Frankfurt que todo nace de la ideologia. Su unica mision en la vida es encontrar el hilo negro del mundo. se saturan de datos y de hechos que tratan de darles coherencia, pero todo es esteril. Como se ve este naciente problema afecta a todos los niveles. exagero?, ojala alguien hubiera exagerado con los duopolios antes de la ley televisa, ojala alguien hubiera exagerado sobre la censura de gobernacion antes que se debilitaran las instituciones por no dejar pasar la toma de posesion del presidente patito. Las señales estan presentes y no ahy que olvidar que la comunicacion es el eje de las articulaciones de una sociedad (seria buena reeler a niklas luhman). No caeria mal leer un poco sobre semiotica antes de criticar a los medios.

¿Se acerca el fin de los periódicos?

VERSION ELECTRONICA DEL PERIODICO DEL UNIVERSAL:http://www.eluniversal.com.mx/finanzas/57081.html
COLUMNA
PERIODISMO IMPRESO
Por Andrew Edgecliffe-Johnson

Lunes 02 de abril de 2007

¿Se acerca el fin de los periódicos?
Por Andrew Edgecliffe-Johnson
El Universal
Lunes 02 de abril de 2007
Una sala de conferencias decorada con una enorme fotografía de Paris Hilton no parecería ser el lugar idóneo para asegurar que el periodismo de calidad tiene un futuro brillante, pero la presencia de la celebridad de periódicos sensacionalistas en las oficinas centrales de Reuters no fue el aspecto más incongruente de los acontecimientos de esta semana, entre los que se incluyeron la emisión de un reporte sobre el ambiente en las salas de redacción del mundo. Los periodistas que asistieron al lanzamiento de la encuesta Zogby, encomendada por Reuters y el Foro Mundial de Editores, se deleitaron con el espectáculo ofrecido por otros periodistas al afirmar con optimismo el futuro del periodismo. Pocas tendencias han sido tan seguidas por la prensa como el reciente declive de los medios impresos y de la cantidad de ingresos generados por la publicidad en mercados desarrollados. Los sombríos titulares sobre la muerte de los periódicos son acompañados por el enorme entusiasmo hacia los blogs, las noticias generadas por el usuario y la idea de que las fotos de miles de millones de cámaras de teléfonos le quitarán el trabajo a los paparazzi. Los periódicos no sólo no han sabido aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías, sino que le han ayudado a sus nuevos rivales a obtener credibilidad con las audiencias. No obstante, de acuerdo con el sondeo, en el que se encuestaron a 435 editores y ejecutivos de noticias, 85% se sienten optimistas sobre el futuro de su trabajo y casi el doble piensa que la calidad del periodismo mejorará en la próxima década o decaerá. Casi la mitad considera que en el futuro el consumidor tendrá acceso a la mayoría de las noticias, pero se siente bastante relajado en ese aspecto. ¿Hoy la industria está tan mal como en el pasado? Todavía hay mucho para preocupar a los inversionistas. Esta semana, las cifras mostraron que la publicidad en línea superó a la categoría impresa en el Reino Unido, donde la participación de internet en el gasto en publicidad es de más del doble del promedio global de 6%, pero tiende a señalar el camino de los demás. En meses recientes, autoridades del sector inversionista como Warren Buffett y Steve Rattner se sintieron inquietos ante el modelo empresarial. Buffett estuvo en lo correcto al afirmar que dichas publicaciones han perdido el lujo de ser monopolios locales sin rivales. La competencia, sin importar de dónde provenga, tiende a resultar en mejores productos. Las franquicias monopólicas de Estados Unidos son anomalías, pero incluso ahí hay gente que está apostando grandes cantidades de dinero a que todavía tienen un futuro. Luego de la adquisición de Knight Ridder por parte de McClatchy, por 6 mil 140 millones de dólares, se desató una inesperada guerra de ofertas por Tribune Company, dueño de Los Angeles Times y de Chicago Tribune, con tres multimillonarios peleándose por el premio de 8 mil millones de dólares. Los compradores de empresas periodísticas tienden a ser calificados como ególatras económicamente irracionales. Y algunos lo son. No obstante, compañías más sobrias, desde Axel Springer en Alemania hasta Mecom, de David Montgomery, están buscando oportunidades para construir nuevos imperios al resistirse al pesimismo de los grandes mercados. La circulación global de periódicos se ha incrementado 10% en los últimos cinco años. El fenómeno de periódicos gratuitos merece gran parte del crédito y ha mostrado que, incluso impresa, la innovación sigue presente. Sin embargo, los diarios gratuitos son sólo uno de los modelos que han puesto en evidencia la existencia de otras maneras de hacer dinero aparte de la mezcla tradicional de circulación y publicidad. Publicaciones venerables como Die Welt o St Petersburg Times están mostrando que las ediciones impresas pueden ser el punto de partida de una rica variedad de centros de difusión de noticias, atrayendo a la gente joven. La combinación de publicaciones gratuitas y de paga le está ayudando a los editores a llegar a audiencias fuera de sus mercados tradicionales. Otros han descubierto que el saludable mercado de la publicidad en línea está haciendo de sus experimentos en formato de audio y video lucrativos generadores de ingresos. Situación que a su vez ha provocado que los anunciantes descubran que las campañas más efectivas cruzan por diferentes medios al mismo tiempo, la entrada de los periódicos en otros medios y ámbitos los está posicionando de una manera excepcional. En un mundo en el que la "comunidad" es la palabra de moda en la web 2.0, pocos negocios tienen la experiencia de servir a varios grupos de interés -desde fanáticos del futbol hasta aficionados al teatro- de una sola vez. La industria acaba de comenzar a explotar el potencial que ofrece internet para reunir a esas comunidades. El temor es que Google lo logrará primero que nadie, pero Sergey Brin dijo en Davos que consideraba que los periódicos "tenían un buen futuro". "Me llega The New York Times los domingos y es agradable", dijo, y añadió que para ser esenciales y no sólo "agradables" los periódicos deberían enfocarse más en crear contenido genuinamente único. Al tiempo que la circulación disminuye, muchos se han visto tentados a sucumbir al mercado, haciéndose indistinguibles de las revistas o programas de televisión. Los lectores no pagarán por algo sin valor o replicado cientos de veces en Google News. Si los periódicos quieren un futuro, deben ofrecer algo más original y no sólo fotografías de Paris Hilton. En resumen, en un mundo atestado de contenido de fabricación casera, el periodismo es más importante que nunca. Como el director de Zogby International, John Zogby, señaló la semana pasada: "Con el paso de los años, los pronósticos de la muerte de Dios han sido un artículo más de los periódicos". Y resulta que: "Dios está perfectamente bien, gracias. Incluso gana las elecciones en Estados Unidos". Por lo tanto, no crea en todo lo que lee en los periódicos, pues están a punto de pasar la página. COMENTARIO
ESTE ES EL PUNTO MAS ESPINOSO PARA EL JOVEN PERIODISTA O ASPIRANTE A PERIODISTA: EL VENDER LA INFORMACION, SU ESTILO E INVESTIGACION. ES AQUI DONDE TERMINAN LOS ROMANTICISMOS DEL PERIODISMO COMO PALADIN DE LA VERDAD, LITERATO EN DESARROLLO, AMANTE DE LA JUSTICIA. LA INFORMACIONDEBE TENER UN FORMATO ESPECIFICO PARA CIERTO PUBLICO ESPECIFICO, TIENE QUE SER CLARO Y VERAS PERO TAMBIEN COMERCIABLE. EL OFICIO DEL PERIODISMO HA DE AJUSTARSE A LAS NUEVAS NORMAS DE MERCADO, SI, AUNQUE A MAS DE UN PERIODISTA SOCIALISTA ROMANTICO LE PESE. HOY POR HOY, LA INFORMACION ESTA MAS SEGMENTADA A UN PUBLICO MAS ESPECIFICO DEL QUE EL ORIGEN DEL PERIODISMO SE ENCARO EN UN PRINCIPIO. EL PERIODISMO IMPRESO NO MORIRA, PERO SI PERDERA RELEVANCIA PAULATINAMENTE SI NO SE RENUEVA.